martes, 6 de agosto de 2013

Un par de botas


Vincent van Gogh es un reconocido pintor del siglo XIX. Su historia trágica, aunque cierta, comenta que se volvió loco en su pobreza. Su arte incomprendido en aquella época, hoy se ve en museos y es objeto de múltiples miradas. Entre delirios y miseria, representaba escenas cotidianas, marcadas por espirales y vibraciones borrosas. Así que un par de botas no esconde significado alguno. Pero nuestra mente, tan complicada, siempre se devana por encontrar respuesta a una simple pregunta: ¿De quién son esas botas?
Es nuestro entendimiento quien, a través de los sentidos, una y otra vez repasa el lienzo, los colores, las formas... buscando pistas mudas: "Son botas negras, destrozadas y de frente a quien las mira" Poco a poco busca en todos sus recovecos e intenta darle un significado definido a su conclusión. Divaga e imagina...
... unas veces a quien recorrió mundo en busca de algo más (sabiduría, conocimientos, aventuras, interés, etc ¿Quién sabe?)
... otras veces a quien  marcado por el dolor del trabajo de muchos años, este par de botas es lo único que  le queda; que necesita.
Junto a todas las posibilidades, el entendimiento acude al cuadro otra vez en busca de aún más detalles: "Son botas negras, destrozadas y de frente a quien las mira. Pero están bien colocadas" Desde el antiguo comienzo, pero matizado, concreta: "Tuvo que ser una persona tranquila y ordenada. Le gustaba la vida sencilla o era lo único que conocía. Tiene, un mañana al que hacer frente así que están a mano, dispuestas a ser utilizadas en cualquier momento (Son parte de una escena del día a día)"
Aún así, puede que la respuesta sea más simple que todo esto: "Son las botas del propio Van Gogh. Ya que ha dibujado su habitación, pudo haber dibujado sus botas"
Cada uno tendrá pensada su propia respuesta, su propia conclusión. Unos estaremos más a favor que otros de estas o aquellas proposiciones, pero todo razonamiento lógico es válido porque se desconoce totalmente la identidad del individuo al que buscamos. Desconocemos la verdadera respuesta a la pregunta que nos hicimos.

viernes, 31 de agosto de 2012

Supervivencia


El sol entra desde  la ventana. Acaricia la habitación llegando a todos los rincones posibles. Transmite su luz despejando la oscuridad de la noche. Pero de momento es tímido y anaranjado; todavía no es mediodía. Hace tiempo que está levantada, que desayunó, que se preparó... así que ahora contempla desde  a terraza el paisaje a sus pies. Un vasto y denso bosque se abre camino en medio de la impenetrable ciudad. Lleno de color y vida, se alza desafiante ante el cemento y el alquitrán. Es un paisaje diferente y sobrecogedor. Aúna en un mismo sitio la vida, la naturaleza... frente a la devastación y lo inerte. Sentimientos encontrados se dan lugar cada vez que ella se asoma a contemplar las vistas. El mundo cada vez más perfecto, más mecánico y robótico, más estresante, más frío... da a su vez todas las comodidades que el hombre deseó tiempo atrás. Solo deja los casi imposibles sin ser inventados todavía en un desesperado intento de mantener el misterio de las cosas y el afán por los descubrimientos. Pero también está ese resquicio que todavía queda de esperanza para la naturaleza. Es solo uno de los quince bosques que logran sobrevivir en esta nueva era. Con su fauna, cada vez mas escasa pero más especial. Con su flora cuyos árboles y flores parecen hechos a capricho. Cuyas estructuras naturales se entremezclan en armonía ante un considerable caos aparente... permite que nada se pare, que el mundo siga existiendo, que los humanos no terminen por deshacer todo lo que tiempo atrás les sirvió en la vida. Todo aquello por lo que generaciones anteriores lucharon por mantener frente a países derrochadores y despreocupados... que al final terminaron ganando en una batalla ya perdida.
Pero ella necesita mirar. Necesita comprender como nuestra raza, "superior a las demás", ha llegado a estos extremos. A estar justo al borde de la desaparición. Justo al borde de su destrucción. Necesita sacar algo en claro que la empuje a seguir adelante con lo que está llevando a cabo. Así que de momento no se va a dar por vencida. No se va a rendir después de todos como muchos esperan. Seguirá mirando, seguirá pensando y obtener sus propias conclusiones... porque de ello depende que mañana no seas tu uno de los que desaparecerán del universo, así sin más.

martes, 22 de mayo de 2012

Never alone

Porque te lo mereces. Porque, como eres única, te lo has ganado. Así que darte este gusto es lo menos que podías (y pueden) hacer por tí. 
No necesitas que te estén diciendo todo el día qué es lo que esperan de tí. Que esto y aquello son importantes para tu fururo, y que eso y lo de más allá lo es para el suyo. Todo eso ya lo sabes más que de sobra. Te lo han repetido tantas veces que, a estas alturas, es imposible que se te olvide. Simplemente lo alejas de tu mente en determinados momentos, coincidiendo generalmente con esos momentos de "Recuerda que..", "Debes estudiar día a día porque...", etc.  Pero eso es la rutina de todos los días. Eso ya está más que superado. Tampoco te hacen falta todo eso que te dicen de los novios. Que si esto que si lo otro... (¿y a ellos que más les da?).
Yo creo que eres una de las personas más afortunadas por tener a alguien que te quiera tanto. Sé que llevamos trece años juntas y espero que la cifra siga creciendo. Sé que te quiero tanto como una gemela, pero su amor es lo que te hace irradiar esa felicidad que me contagias todos los días. Todas las tonterías que hicimos, hacemos y hareos juntas son parte de las dos. Que yo no puedo ser una persona seria si te tengo al lado porque, recordando todas nuestras locuras, se me escapala risa. Que nuestros míticos ataques de risa los conocen hasta nuestros padres. Que como experiencia de la vida es el mayor recuerdo que tengo, incluso el mejor.
Es decir, lo dicho (valga la redundancia). Hoy te lo mereces. Eres única, por lo que te lo has ganado (a pulso y conciencia). Así que darte este gusto de mencionarte en mis reflexiones es lo menos que puedo (y pueden) hacre por tí.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Reescribiendo en un papel mojado.

Al igual que la tinta de un bolígrafo, las nuevas ilusiones que llevo en mi interior se deslizan a su capricho, sin orden ni concierto, al libre albedrío... Y mientras, la tristeza se va borrando del mapa. Poco a poco el papel se seca, y escribir resulta más fácil, trazando nuevos caminos y dejando ver nuevas luces.
Los miedos de antaño quedan lejos, y las heridas del pasado ya se están curando. Así que, despacio y sin prisas, me voy recuperando. Ya consigo mantenerme en pie. Puedo volver a andar hacia lo que creo. Sigo luchando por aquello que me importa y vuelvo a ser yo misma. Más "vieja", más sabia (o igual de tonta), más de aquello de lo que la vida te enseña. Más de todo despúes de levantarse una vez caída, una vez en el suelo, una vez tocado el fondo. Hoy me he dado cuanta. Hoy he mirado al presente. He hecho frente a mis problemas y, con ayuda o sin ella, los terminaré de solucionar. Pero hoy, más que nunca, he visto lo que tengo y lo que en un futuro puedo perder. Ya sea a causa de mí, de tí, de él o de ella... no es bueno perder aquello que llena tu vida a cambio de nada. Que entren otros en tu vida forma parte de cada uno, y el saber aceptarlos es tan solo un trozo de aquello que todos debemos aprender. Que si se van y no vuelven tu puedes decir "Al menos lo he intentado". Así que, una vez derrochada la energía, una vez desahogados todos los sentimientos (y una vez desbordada de ellos), una vez retomados mis pensamientos... Creo que debo pedirte disculpas. Necesito que me perdones y que vuelvas a confiar en mi. Necesito que me ayudes a comprender que es lo que ves en él, para poder terminar con todo esto. Quiero poner fin a eso que por celos, orgullo y arrogancia empecé.

lunes, 7 de mayo de 2012

¡ Silencio ! Tú ya no mandas

A lo largo de todo un camino, nos preguntamos cosas como: ¿Quién soy? ¿Qué razón de ser tiene mi vida? ¿Gira el mundo conmigo? ¿Giro yo con él?...Nunca es fácil buscar la verdad. Nunca es fácil sentir que es el tuyo el juicio equivocado. Nunca es fácil conseguir aquello que más nos importa... Pero aún así siempre es más difícil perder lo que tenemos por poco que sea.
Mi niña, quiero que sepas que las corazas de hierro, las tinieblas de alrededor y los muros altos no son más que protecciones para un blando corazón. Que todo a lo que resiste le condena a vivir encerrado en sí mismo, temiendo al exterior. Quiero decir que saber gritar a favor o en contra de lo que creo forma parte de aquel al que considero valiente, pero no de mi. Que todo cuanto siento lo escondo bajo el candando del miedo y pierdo la llave a drede para no caer en la tentación de sacarlo. Quiero que sepas que tú más que nadie sabes responder a mis preguntas y guiarme a lo largo del sendero.
Sin embargo he de decirte que, como luz que eres en este oscuro túnel, cada vez palideces más dando lugar a las sombras que me corroen. El relato de mi vida ya lo conoces. Lo recorres conmigo todos los días, pero siento que me voy alejando. Que poco a poco las cosas importantes de tu estela van ocupando el lugar que nunca supe defender. Poco a poco llenan los vacíos que dejo por miedo, cobardía, celos o envidia. Poco a poco me muestran que, el día que me muera el sol volverá a salir. La noche volverá a pasar de largo y el mundo seguirá su camino. Así que, solo necesito poder decirte "Quisiera ser como tú; déjame estar a tu lado" Pero lo único que sale de mi garganta es el mensaje ahogado por su voz. Ese tono grave que te quiere de forma diferente a como te quiero yo. Estando en aquello que solo era nuestro. Aquello que yo más quiero y he gurdado celosamente entre mis murallas para "protegerlo". Aquello a lo que tu has abierto el camino para aquel al que amas.

De mí, para tí, porque sí

Amanecía gris y frío, cómo no... El invierno es la estación más emociomante que conozco. Es capaz de provocarte sentimientos contradictorios a la vez. Por ejemplo, no hay cosa que más desteste que las lluvias torrenciales, las mojaduras que provocan, las heladas nocturnas... y sin embargo quiénes seríamos sin la nieve, sin el niño de dentro que se lo pasa mejor que nosotros mismos aun siendo de nuestra parte. Y la Navidad. Sin Navidad diréctamene no seríamos personas, sin sus reencuentros familiares, sin las fiestas en casa y por la calle...(sin los regalos) Todo en tan solo tres meses. Es a este punto donde quería llegar. Todo depende del punto de vista del que se mire. TODO.
Para acompañar al día, mis sentimientos no eran de color rosa que se diga. Más bien estaban empañados de esa niebla que todo lo confunde. Ya desde que me levanté todo me parecía mal. El mero hecho de que alguien dijese "Buenos días" ya era objeto de reproche. Porque esto, porque lo otro, porque lo de más allá...  No había forma de tratarme. 
Pero siempre hay una personita. Esa que te lleva aguantando lo indecible durante trece años y sumando. La necesitas, ya no puede ser alguien diferente, ya puede acabarse el mundo que hasta que no la encuentres no te salvas a tí mism@. Es a tí mi querida personita a quien le dedico mis palabras.

Lágrimas y final

Hace dos años, ya en vacaciones, estaba charlando con unos amigos cerca del muro que separa el río de la casa de mis abuelos cuando un chico nuevo apareció de pronto; se llamaba Paul. Tenía un aire misterioso, siempre callado y observando a su alrededor, siendo singularmente él. Tenía el pelo moreno y le tapaban unos preciosos ojos azules oscuros como la noche. Era bastante extraño que estuviese con más gente que no fuese consigo mismo. 
La gente se empezó a ir hacia sus casas con diferentes excusas, hasta que nos quedamos los dos solos. Yo sentada en el respaldo de un banco, él de pie. Yo con un vestido y unos zapatos negros... Alguien me llamó desde la otra parte del río así que tuve que irme. Me levanté, caminé, y después de pensarlo unos segundos me giré hacia el muro; ya no había nadie.

Empecé a enfocar la vista en una persona que estaba sola en el parque que se veía desde la ventana del salón. No se le distinguían las facciones, pero se podía apreciar que estaba con la cabeza mirando al suelo. Se puso justo en el centro del parque y empezó a subir la mirada. De repente, en medio de la noche brillaron dos preciosos ojos medio escondidos y se pararon justo a la altura de mi ventana. Sentí como se me aceleraba el corazón y se me congelaba la sangre en las venas mismas. Sentí el impulso de bajar corriendo al parque. Abrí la puerta, bajé las escaleras corriendo(casi me caigo), salí del portal y llegué. Allí estaba, en medio de la pequeña plaza mirando todavía a esa ventana. No me atrevía a adelantarme, no quería moverme por si volvía a despertar. Simplemente esperé a que él se girase, pero no lo hizo así que poco a poco me fui acercando hasta quedar rozando su espalda.
Cuando ya respiraba en su nuca, fue cuando se dio la vuelta y me miro. Era él, ÉL y ahora lo era de verdad. Un subidón de adrenalina empezó a sacudir todo mi cuerpo. Nos encontrábamos frente a frente, mirándonos a los ojos, reviviendo sentimientos, en un silencio que interrumpió para decirme: 
-Hoy quiero que sueñes. Que sueñes lo que quieras, lo que más desees, lo que más feliz te haga, lo que llene el vacío de tus penas en cualquier momento.
- Hoy he tenido un sueño- le contesté- Soñé que volvías a estar a mi lado, que volvía a mirar esos océanos que te permiten ver, que volvía a sentirte cerca... fue entonces cuando desperté.