Amanecía gris y frío, cómo no... El
invierno es la estación más emociomante que conozco. Es capaz de
provocarte sentimientos contradictorios a la vez. Por ejemplo, no hay
cosa que más desteste que las lluvias torrenciales, las mojaduras que
provocan, las heladas nocturnas... y sin embargo quiénes seríamos sin la
nieve, sin el niño de dentro que se lo pasa mejor que nosotros mismos
aun siendo de nuestra parte. Y la Navidad. Sin Navidad diréctamene no
seríamos personas, sin sus reencuentros familiares, sin las fiestas en
casa y por la calle...(sin los regalos) Todo en tan solo tres meses. Es a
este punto donde quería llegar. Todo depende del punto de vista del que
se mire. TODO.
Para
acompañar al día, mis sentimientos no eran de color rosa que se diga.
Más bien estaban empañados de esa niebla que todo lo confunde. Ya desde
que me levanté todo me parecía mal. El mero hecho de que alguien dijese "Buenos días" ya era objeto de reproche. Porque esto, porque lo otro, porque lo de más allá... No había forma de tratarme.
Pero siempre hay una personita. Esa que te lleva aguantando lo indecible durante trece años y sumando.
La necesitas, ya no puede ser alguien diferente, ya puede acabarse el
mundo que hasta que no la encuentres no te salvas a tí mism@. Es a tí mi
querida personita a quien le dedico mis palabras.
No hay comentarios:
Publicar un comentario