A lo largo de todo un camino, nos
preguntamos cosas como: ¿Quién soy? ¿Qué razón de ser tiene mi vida?
¿Gira el mundo conmigo? ¿Giro yo con él?...Nunca es fácil buscar la
verdad. Nunca es fácil sentir que es el tuyo el juicio equivocado. Nunca
es fácil conseguir aquello que más nos importa... Pero aún así siempre
es más difícil perder lo que tenemos por poco que sea.
Mi
niña, quiero que sepas que las corazas de hierro, las tinieblas de
alrededor y los muros altos no son más que protecciones para un blando
corazón. Que todo a lo que resiste le condena a vivir encerrado en sí
mismo, temiendo al exterior. Quiero decir que saber gritar a favor o en
contra de lo que creo forma parte de aquel al que considero valiente,
pero no de mi. Que todo cuanto siento lo escondo bajo el candando del
miedo y pierdo la llave a drede para no caer en la tentación de sacarlo.
Quiero que sepas que tú más que nadie sabes responder a mis preguntas y
guiarme a lo largo del sendero.
Sin
embargo he de decirte que, como luz que eres en este oscuro túnel, cada
vez palideces más dando lugar a las sombras que me corroen. El relato
de mi vida ya lo conoces. Lo recorres conmigo todos los días, pero
siento que me voy alejando. Que poco a poco las cosas importantes de tu
estela van ocupando el lugar que nunca supe defender. Poco a poco llenan
los vacíos que dejo por miedo, cobardía, celos o envidia. Poco a poco
me muestran que, el día que me muera el sol volverá a salir. La noche
volverá a pasar de largo y el mundo seguirá su camino. Así que, solo
necesito poder decirte "Quisiera ser como tú; déjame estar a tu lado"
Pero lo único que sale de mi garganta es el mensaje ahogado por su voz.
Ese tono grave que te quiere de forma diferente a como te quiero yo.
Estando en aquello que solo era nuestro. Aquello que yo más quiero y he
gurdado celosamente entre mis murallas para "protegerlo". Aquello a lo
que tu has abierto el camino para aquel al que amas.
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